martes, 28 de agosto de 2012

Vuelve septiembre.

Anuncios de los grandes almacenes anunciándolo desde hace 15 días. La vuelta a las madrugadoras y agotadoras mañanas ponen fin a estos tres meses en los que ha habido noches alargadas sin dormir hasta la mañana siguiente, tardes en la playa con nuestros amigos o viendo una película esa tarde de lluvia, días enteros jugando a las cartas en la piscina, dándonos un baño y otra vez vuelta a empezar, noches hasta las tantas hablando con alguien.
Las expresiones que hemos oído multitud de veces en esta temporada veraniega como "quiero rayos de sol", "tacatá" o "noche de estrellas" dan paso a las hojas esparcidas por el suelo arrancadas de los árboles con rabia por el viento, a guardar en el armario esos bikinis y bañadores que tanto hemos lucido para sacar de nuevo las sudaderas, los jerseys de cuello alto, los pañuelos y las bufandas de lana.

domingo, 26 de agosto de 2012

Sesenta segundos.

Es lo que puedes tardar en caerte, en perder a un amigo, a una pareja, un sueño, puedes cometer un error, quizá el más grande de tu vida, es el tiempo en el que tu cara puede pasar de feliz a triste, a llorar como nadie a llorado en toda su vida, puedes tropezar contigo mismo otra vez. En tan solo un minuto puedes emocionarte, enamorarte, besar, sentirle, reírte, ganar, llorar de alegría, soñar, querer, comprometerte, quizá puedas reconciliarte, encontrar a un amigo.. Igual basta un minuto para hacer feliz a alguien, para que te recuerden quien eres y porqué estás aquí.

sábado, 25 de agosto de 2012

Y desde entonces miro constantemente el reloj.

Yo no escogí enamorarme de ti, pero la primera vez que te besé, nuestros dientes se rozaron por una milésima de segundo, fue increíble. Y la hora exacta de ese beso eran las doce y diez, quité la pila del reloj, para que se quedara la hora detenida, para siempre, parada. El minuto exacto en el que me besaste está metido en un reloj, para siempre, y ya nunca sé que hora es.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Aunque tú no lo sepas, me he inventado tu nombre, me drogué con promesas, y he dormido en los coches. Aunque tú no lo entiendas, nunca escribo el remite en el sobre, para no dejar mis huellas. Aunque tú no lo sepas, me he acostado a tu espalda, y mi cama se queja fría cuando te marchas. He blindado mi puerta y al llegar la mañana no me di ni cuenta, de que ya nunca estabas. Aunque tú no lo sepas, nos decíamos tanto, con las manos tan llenas, cada día más flacos. Inventamos mareas, tripulábamos barcos, yo encendía con besos el mar de tus labios.

sábado, 4 de agosto de 2012

Alomejor si nos esforzamos puede volver a quedar bien, depende de nosotros.

Hola, es el momento de escribirte lo que nunca fui capaz de decirte, aunque sea tarde. De escribir lo que ha sucedido en una carta que no te voy a mandar, que no vas a recibir nunca, que como tú me enseñaste, en cuanto acabe de escribirla la quemaré, mis sentimimentos se pondrán a arder, y así el dolor, ¿cómo decías tú? Ah ya, así el dolor no se te queda tan dentro. Esta vez quiero dejarlo claro, sería una imbecil si no gritara que me he equivocado contigo, que la he cagado pero bien, desde el principio, que he intentado avanzar sin apartar antes las cosas que me lo impedían, agarrada al pasado, mirando para atrás, queriendo olvidar pero sin parar de recordar, que locura, me he empeñado en quedarme ahí, en medio de un lado y del otro, sin perdonar, sin perdonrame, sin avanzar. ¿Dónde está el secreto del futuro? Puede que esté en fijarse bien, y en avanzar, mirar más cerca, más, tan cerca que lo borroso se vuelve nítido, se vuelve claro, claro, hay cosas que pasaron antes, mucho antes. No quiero esperar milagros, sólo que las cosas pasen, o no, si o no. Yo ahora lo tendría claro, pero ahora no depende de mi, sino de ti. Te quiero.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Por amor al odio.

Que pronto se hace tarde, le escribí mirando al tiempo, el tiempo pasa, un día más es un día menos, al menos ya no nos echamos de menos si no nos vemos. Esto es para el que hablo mal de mi pero no me conoció. Hay más odio a primera vista que amor platónico, sociedad materialista, el dinero es lo único.
Ama con locura el amor no dura pa' siempre, nunca digas nunca pero nada es para siempre. Odio ser incapaz de amar en toda regla, aquí dentro tengo paz, pero ahí fuera he de dar guerra. Me ajusto a la vida pero la vida no es justa, quien yo quiero no me quiere y quien me quiere no me gusta. Amarse a sí mismo no es egoísmo, para amar a los demás primero aprendí a amarme a mi misma.
Odio caer, odio tener que levantarme, odio madrugar, odio despertarme tarde. ¿Me amas? ¿A cuántos más con las mismas ganas?