domingo, 17 de marzo de 2013

La lluvia golpeando los cristales. Tumbarse en el suelo para sentir el frío e intentar no pensar en otra cosa. Omitir cualquier recuerdo que pueda hacerte llorar. Respirar profundo y concentrarse en las respiraciones. Mirar al techo. Cerrar los ojos. Echar de menos. Sí, eso es. Te echo de menos, te echo de menos desde que te fuiste, echo de menos que me hagas reír y que sustituyas al resto del mundo haciendo que me olvide de todo, echo de menos mirarte a los ojos y pensar cómo te pude coger tanto cariño en tan poco tiempo. Echo de menos incluso lo que no existió. Sólo necesitaba un abrazo, un abrazo que dijera "tranquila, que estoy aquí", un abrazo que acabara con todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario