lunes, 17 de septiembre de 2012

¡MAREEEEEEEEEEAAA!

Pondremos el mantel, tu quédate a mi lado, a comernos el amanecer lo que quieran las manos, y de postre un Sol maldito que termine de volverme loco, que ya sabes que la Luna a mí siempre me sabe a poco.
Después de pasar la noche en tu agujero salgo del portal, y to'me importa un huevo, empiezo a escuchar un avispero, me vuelvo contigo y lo veo todo a colores, mi lápiz entiende de sucios amores.
No me hagas ni puto caso si paso a tu vera vendiendo fracaso como si fuera hierba buena, aunque las gitanas guapas no lo vendan más barato en el rastro donde curan la tristeza.
Erámos parte del mismo colchón hasta que juró "No queremos más que nadie pa' que no corra ni el aire entre tú y yo"
Ayer puse el Sol a remojo, quise volver a ser el perro verde, hoy tengo los ojitos rojos, estuve bailando con la mala suerte.
Quédate, hasta el día que lluevan pianos quédate, hasta que yo de mi brazo a retorcer, y fóllame como si esta noche me fuera a comer las estrellas una a una.
Ponte el moño apretao sirena, que se joda el viento, rompe las orquillas de espuma. Y déjame que te remache sonrisas de hierro, de esas que disipan las brumas.
Y ya le pueden dar bien por culo a los fantasmas de la soledad.
Ojalá me quieras libre, ojalá me quieras.
Duerme conmigo, si eres piedra da igual, yo seré pedregoso camino. Que mi cama está hecha donde no hay ventanas, donde las miradas tienen ganas.
Eso somos tú y yo, el cielo y el suelo, putadas y amor, pereza y desvelo, lija y terciopelo.
Es su bandera, es donde guarda, su nombre se llama Marea.

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